jueves, 8 de noviembre de 2012
Vos y yo, como en los cuentos
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Tus besos
¿Dónde van a parar las cosas o personas que no están más con nosotros? Los besos... Besos especiales que no eran ni tan sólo suaves (pero eran suaves y delicados como una alfombra persa), ni tan sólo apasionados (pero urgían de pasión como un espada en la batalla), besos pequeños y gigantescos pero, sobre todo, con sabor a paraíso.
Si son los besos la puerta del alma, los voy a extrañar para siempre. Sin protestar. No como un tesoro perdido sino como un paisaje maravilloso del cual he extraviado la dirección, el lugar adonde un día (¿el último día?) quisiera regresar.
lunes, 11 de abril de 2011
domingo, 27 de marzo de 2011
Amor
Quizá hoy sea temprano para que consigas comprenderme, pero ten la absoluta seguridad que un día, sabrás apreciar en todos sus valores mi actitud que hoy, a veces, quizá no alcances a comprender.
Sólo he de procurar siempre hacerte feliz, sin dañarte en nada; mas para ello es necesario que tú sepas ser una verdadera amiga y, por sobre todas las cosas, seas totalmente sincera, al igual que yo soy para contigo.
No te pido recompensa alguna, sólo que como amiga sabrás tú reconfortarme, si espiritualmente me vieras en algún momento desfallecer.
Quisiera siempre verte contenta, con la alegría y la esperanza que dan los años juveniles, yo haré para que puedas conseguirlo y logres así aquello que te falte, Fe, Esperanzas, Fuerzas e Ilusiones.
Soy tu amigo y puedes confiar en mí; juez será Dios y testigo de mis actos, mi hijo, que cuando tú le conozcas querrás que sea también un poquito tuyo.
Y ahora te digo:
Mas, tú tienes una pena…
¿Cuál es esa pena extraña?
Confía en mí, que no quiero
Ver en tus ojos más lágrimas.
Ven pedacito de Cielo,
No calles una palabra,
Soy tu amigo y te prometo,
Si es preciso, darte el alma.
No hagas más eso que hiciste…
Siempre tu cabeza alta,
Tú y yo debemos unirnos
En una sola mirada.
8 de Agosto de 1960
domingo, 4 de abril de 2010
Sin saber

Y que sólo tú inspiras
Nunca llegará el día
En que lo puedas leer.
Y así mientras yo sufro,
Tú andarás por la vida
Sin saber que eres, vida,
Lo que yo más amé.
No sabrás que llevaste
Al partir de mi lado
La alegría, la pena,
La ilusión y el amor.
Y dejaste a un padre
Que, en su deber sagrado,
Sacrifica su vida
Y por ti morirá.
13 de Mayo de 1956
viernes, 9 de enero de 2009
Carta a Elena
Cuando no tengas fuerzas para luchar, recuérdame; dónde estés tú, yo iré en procura de alivio y de consuelo. Ya no me será posible mantener el alma separada un sólo instante de la tuya.
Tómame como ejemplo de voluntad y sacrificio, ello habrá de reconfortarte siempre. Cuando te sientas agotada, recuerda aquellos mis zapatos viejos y piensa que, con un lastre mucho más pesado que el tuyo, yo puse por sobre todo la inquebrantable voluntad y que triunfé. Sí, amada: triunfé.
Triunfé sobre la vida que quiso amilanarme.
Triunfé sobre el destino que quiso aniquilarme.
Y hoy, sintiéndome rico por todas mis bellezas, me siento muy dichoso, amada, que me ames.
Elena querida, ilusión pura de toda mi vida… Mis riquezas que son tuyas, son las que harán vibrar tu alma y harán que triunfes para que en tu triunfo esté el triunfo de los dos frente a la vida.
Amada… ¡Adelante!
5 de Abril de 1957
lunes, 18 de agosto de 2008
lunes, 10 de marzo de 2008
Carta a una amiga
Cuando escribas este libro, cuando plantes un árbol y cuando tengas un hijo, podrás pensar que has cumplido vuestra misión en la tierra. Hasta entonces sólo puedes pensar que has sido un parásito, puesto que no quedará de ti más que un recuerdo que se esfumará poco después que tu figura.
Esa, amiga, no es nuestra misión. Nuestra misión puede cumplirse con poco ya que sólo basta para ello pensar con un poco de criterio y dejar de lado principios estériles e ineficaces, orígenes siempre de sueños fantasiosos y, como tales, irrealizables.
Tomar como ejemplo la vida de una mariposa es, como ella, aventurarse a quemarse las alas a poco de haber comenzado el vuelo. Luego, nuestra misión en la vida no es esa.
¿Te detuviste alguna vez a pensar qué es la vida, el por qué existimos, el por qué de las perfecciones e imperfecciones humanas y naturales? ¿Has observado alguna vez que todo por imperfecto que parezca, que todo por innecesario que se nos antoje tiene un por qué, una misión, un fin?
Tú eres inteligente y eres buena y en el fondo de ti, amiga, hay un algo que quizá nunca lograste descubrir, tal vez por haber querido vivir la vida demasiado deprisa, demasiado a tus caprichos, sin darle importancia a las cosas, como si ellas carecieran de valor o su valor careciera de importancia.
Pero un día, quizá un día te encuentres sola. La vida se habrá encargado de sazonarte con amarguras y decepciones y tú entreabrirás tus manos con lentitud y, al verlas, las encontrarás vacías y recordarás entonces el libro no escrito, el árbol no plantado y el hijo no gestado dentro de ti, y querrás hacerlo. Pero puede entonces ya ser tarde. La vida, la propia vida siembra dentro de nosotros con sus decepciones, con su desorientación y con su soledad, semillas que producen frutos de comodidad, de apatía y de escepticismo que nos malogran quizá para siempre.
Tú, aún estás a tiempo, amiga.
domingo, 3 de febrero de 2008
A María Amalia Boterolli
Que llevas dentro de tu alma
Pasta con que se formara
El alma de cada Santa.
Por eso es que Dios,
Sabiendo que yo te necesitara,
Te cruzara en mi camino
Para que así me ayudaras.
¡Bendita seas mil veces!
Pureza, mujer y alma,
Que entregas todo en el bien
Sin pedir para ti nada.
¡Benditas sea la madre
Que esa hermosa flor brindara!
¡Bendita seas mil veces!
Ruego a Dios que me escuchara.

17 de Diciembre de 1952
miércoles, 23 de enero de 2008
Carta de María Julia
Te empiezo a escribir esta carta sin saber si voy a conseguir el libro, sin saber te digo porque todavía no fui a buscarlo pero de todas maneras lo voy a buscar y te lo envío junto con esta carta.
Quería decirte que no te dejes vencer por tu enfermedad, ya sé que te sientes mal, pero debemos luchar por nuestros hijos, yo también a veces me siento mal no de salud sino anímicamente, sabés que estoy viviendo de prestado, que no estoy en ningún lugar fijo, que no tenemos casa, que no tenemos nada, ni vos ni yo, pero a ellos tenemos que darles algo, por eso te pido que luchemos aunque no podamos estar juntos, que separados luchemos por ellos. Yo estoy trabajando mucho para que no tengas tantos problemas teniéndolos con vos, es decir que pronto pueda traerlos e instalarnos en un lugar que sea bueno para ellos.
Conseguí el libro. No te escribo más porque si no, no me reciben el paquete, pues reciben hasta las 18:30 hs.
Les mando unos pesos para los chicos, son pocos pero no tengo más en este momento. Si necesitan algún otro libro, pedímelo. Contame si al Negro ya le pidieron libros.
Muchos besos grandotes para Carlos Alejandro y Carlos Ernesto, los extraño muchísimo y los quiero mucho, mucho.
Cariños para vos y ¡fuerza!
miércoles, 5 de diciembre de 2007
El barrilete
Yo hace mucho, lo confieso, que no tomo del piolín a un barrilete para hacerlo elevar a las alturas, y hace mucho que no envío, como carta de juguete, un mensaje por el hilo de aquel alto, de aquel lejos e inquieto barrilete.
A pesar de haber sentido muchas veces en mi alma el filoso espadarazo que produce en mí la envidia de ver chicos sanos y fuertes, que en sus risas nos alegran, he sentido aquella tarde, como nube que eclipsara, un dolor agudo, hondo, que oprimiendo mi garganta me llevara hasta el suspiro arrancado de mi alma, de mi entraña, de mi fondo… al pensar que mi chiquito, él no puede, él no sabe, ni quizá lo sepa nunca, la emoción de remontar un barrilete y de enviarle por el hilo una carta, una carta sin escrito, una carta que yo llamo simplemente de juguete.
12 de Diciembre de 1952
lunes, 19 de noviembre de 2007
Amiga...
Éramos pequeños aún y mis padres nos obsequiaron a mi hermano y a mí con una tortuga. Los primeros días, cosa muy lógica, el pobre bicho no nos agradaba nada. Su aspecto de pequeño monstruo, su caparazón tan fuerte, su piel toda de apariencia seca y dura, en fin, su todo nos causaba desagrado.
Luego nos fuimos familiarizando con ella y fue una compañera en nuestros momentos.
Algo nos había llamado muy poderosamente la atención. Cuando la acariciábamos se quedaba quieta dando la sensación de que le agradaba, mas cuando procedíamos con un poco de salvajismo, cuando le hacíamos algo ya sin quererlo o ya buscando su lógica defensa, ella se encerraba dentro de su caparazón y así permanecía horas y horas, impasible, dentro de su casi hermético estuche de protección.
Cuántas veces con el correr del tiempo recordaría aquella tortuga compañera de mi infancia. Quién pudiera como ella, me decía, cobijarse dentro de uno mismo, proteger el espíritu como la tortuga protege las partes sensibles de su cuerpo y así no sufrir en las partes más sensibles de uno mismo los embates salvajes de la vida.
Más de una vez, amiga, aquella mi tortuga de la infancia me sirvió de ejemplo. La vida fue dura conmigo. Tuve mis grandes satisfacciones, lo sé, pero cada una de ellas me costó lágrimas de dolor.
Aprendí a llorar, no me avergüenza decirlo, fue muchas veces la válvula de escape que me dejaría luchar más luego y supe resignarme a todo, aún a vivir en una grande soledad que tanto temí porque me llena de nostalgia y me hunde en la desesperación aterradora.
Luego te conocí a ti, me aferré a ti, viví contigo momentos de ilusión y así no me creí ya solo. Soñé, soñé cosas demasiado hermosas para que pudieran ser realidades y el tiempo, la vida o qué se yo, me despertó en forma brusca, me hizo recordar que todo aquello me estaba vedado, que yo no podía ya ser feliz, que había perdido todo derecho pues lo había jugado en la vida y me había tocado perder.
Ese despertar fue la locura, la desesperación. Mas todo pasa, amiga, y luego las oscuras nubes de tormenta, del viento y del granizo, llega la serenidad del cielo y el brillo de los astros.
Así, luego de mis lágrimas y de mis ruegos, lágrimas y ruegos que no viste ni escuchaste, llega el análisis más profundo de lo nuestro, la comprensión y la aceptación de la vida tal como es; esto, amiga, no significa ni significará nunca la resignación que no llegará jamás.
El momento más duro en la condena de un reo es su paso por el cadalso, la ejecución es rápida, los momentos anteriores son terribles; ya he pasado por el cadalso, y aún permanezco en el cadalso y aún vivo momentos de interminable dolor. ¡Hágase la hora de mi muerte y descansaré en paz!
Te he querido, amiga, con la fuerza más grande que se puede querer en la vida, puse en mi amor castidad y pasión, quizá ello fue el motivo por el que no le comprendieras, no sé, no me explico nada ya ni quiero buscar más su aplicación.
Hay cosas que no pueden ser, esta es una de ellas.
Jugué mi última carta y me tocó perder. He llorado en tan poco tiempo, quizá más que lo que tú has llorado toda tu vida; pero lloré por ti, porque te quiero y eso me da hoy serenidad y tranquilidad para poder decirte adiós, amiga, adiós, la novia que yo hube soñado, adiós a la mujer que yo ambicioné, adiós a los sueños de toda mi vida, adiós a mi vida que junto a ti queda.
Pierdes tú junto a ello quizá tanto como yo, tú pierdes, amiga, al hombre que supo quererte como pocos pueden hacerlo, al hombre que soñó para ti un paraíso en la tierra y pierdes junto a él a un hijo, a un hijo que falto de madre había de buscar en ti la alegría de su vida; pero el Destino es ese, amiga, y todo está ya escrito; pierdes al hombre, amiga, pero tiene para el futuro al amigo que te ayudará a resolver los problemas de la vida. Serás siempre en mi recuerdo.
22 de Agosto de 1958
martes, 30 de octubre de 2007
Tus cartas

Qué valor tienen tus cartas,
Cómo son de compañeras,
Como las espero si tardan.
Si tú supieras, mi amor,
Cómo angustiado en la noche
Las pongo sobre la almohada,
Me escribirías más cartas.
Si tú supieras, mi amor,
Cómo yo leo tus cartas,
Me escribirías en ellas, te quiero,
Te quiero mucho,
28 de Febrero de 1968
jueves, 25 de octubre de 2007
Para "Moni" y "Negro"

A mis dos queridos hijos, a mis pequeños pichones
A los que tanto yo extraño en el día y en la noche,
Les mando de Gualeguay un abrazo tan grandote
Como es inmenso el cariño que Dios tiene para el hombre.
Quisiera tenerlos cerca, pasar con ustedes horas,
Jugando como otro tiempo a mil juegos, a mil cosas.
Pero el camino es distancia y a veces la distancia sombra,
Que impide podernos ver y estar juntos a toda hora.
Yo siempre, todas las noches, converso con vuestras fotos,
Les pregunto cómo están y ellas nunca me responden.
Pero al mirar las estrellas les pregunto por vosotros
Y ellas me cuentan qué hacen y también cómo se portan.
A veces me dicen “bien”, otras veces me contestan
Que andan medio caprichosos,
Que el Moni es contestador, que el Negro anda empacoso.
Pues yo no creo mucho lo que las estrellas dicen
Porque mis hijos pequeños no pueden portarse mal,
Pues son dos niños hermosos.
¿Verdad que no se portan mal? ¿O que mejor se han portado?
De aquí en más, si me prometen ser obedientes y buenos,
Les prometo una sorpresa que será como un regalo,
Como un regalo que quieren tener dos buenos hermanos.
Todo regalo sorpresa es algo muy ignorado,
Es algo que muchas veces soñamos tener
Y cuando llega a nosotros, hoy por fin lo disfrutamos,
Porque muchos días y noches con eso hemos soñado.
¿Qué será lo que papá nos tiene ahora reservado?
Pórtense bien y sabrán cuál ha de ser el regalo
Y a la vez escríbanme y díganme qué han pensado.
Yo les diré frío o caliente y a lo mejor acertamos.
¿Estamos de acuerdo, hijos?
Ya que hablarnos no podemos pues el teléfono es caro,
Tratemos de recordarnos y de escribirnos una carta
Cada vez que lo podamos.
Recuerden siempre que lejos, por muchos largos caminos
Que nos tienen separados, siempre estaremos unidos
Por esos lazos sagrados que son la sangre y el amor
Con que Dios nos ha ligado.
Un beso fuerte y grandote y un abrazón apretado
Para esos hijos queridos que siempre están a mi lado.
lunes, 10 de septiembre de 2007
Carta a María Julia
“La Señorita María Julia ha salido con la Señora y aún no han regresado”, esa fue la respuesta.
Mi pequeña querida,
Sé que nos espera un camino de soledad largo y penoso. Tus estudios, a los que debes dedicarte con ahínco, no imponen un impasse inquebrantable, mas no obstante, deseo que en el futuro nuestras conversaciones telefónicas puedan ser para mí, un poco menos dolorosas.
Perdóname que te escriba lo que pienso y lo que siento, pero te he dicho siempre que procuremos unir en uno solo nuestros espíritus. Por ello, amor, te hago partícipe de mis estados anímicos y de los motivos que puedan originar estos estados.
Te quiero con todas las fuerzas más profundas de mi alma. He pasado todo el día viajando con el pensamiento puesto en ti y deseando llegar para llamarte. Conforme entré, fue lo primero que hice y fui tan inoportuno que sólo pude hablar contigo el tiempo de un saludo. Perdóname, mi amor, este comentario no es un reproche, sólo una válvula de escape para mis pobres sentimientos doloridos que hoy, ante un poco de incertidumbre, tiemblan temerosos de un mañana.
Tú hiciste para que te quiera así, tú fomentaste en mi vida desolada un torrente de amor para ti sola. Dios quiera nunca huyas despavorida temiendo ahogarte en la fuerza de este amor incontrolado.
Te pido perdón en esta noche que mi alma sufre la angustia de no verte.
Y le pido al Señor que aún en el sueño, me de sólo la gracia de quererte.
Quiero así, aún dormido, estar contigo hasta el último instante de mi muerte.
Tuyo,
Ernesto.
martes, 4 de septiembre de 2007
Cartas a mis hijos

En la pieza grande del Hotel Ferreccio,
Donde pasamos los tres nuestros momentos,
Al ir sacando todo y dejarla vacía,
En un paquete viejo que fue de cigarrillos,
Encontré tus ahorros, ellos eran seis pesos.
Recordé muchas cosas en un corto momento,
Reviví tus proyectos, me acordé de tus sueños,
De lo que tú pensabas comprar,
En la casita para poner las flores, para tener carpetas,
Para que todo fuera más hermoso y más bello.
Yo guardé ese dinero y es para no gastarlo,
Lo tendré de recuerdo, pero en el nombre tuyo
Iré guardando pesos, para que un día puedas
Darle vida a tus sueños.
A Carlos Alejandro
Espero que comprendas los versos que te escribo
Porque eres la esperanza de este futuro mío
Que siempre habrá de unirnos en todos los caminos.
La luz de tu sonrisa ilumina mi vida,
Tu palabra es un canto que produce energía,
E iré con tus recuerdos buscando soluciones
Que puedan producirte la dicha y la alegría.
Un día serás hombre y, cuando llegue el día,
Comprenderás entonces las cosas de la vida.
Que hoy esa cabecita ponga su fe y sus fuerzas
Con confianza en la Madre, que significa vida.
Con todo mi cariño y con todas mis fuerzas,
Con toda mi esperanza y con mi amor sincero,
Te envío esta poesía que nace porque eres
La luz que me ilumina para escribir mis versos.
